La escritura improvisada y el equipaje comprimido ✒️🧳

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¡Helloooooo, querid@s Sukis! ✨✨

 ¡Mi odisea aérea! ✈️



Me voy a permitir hoy saltarme el compromiso adquirido de escribir sobre los textos científicos o técnicos no literarios. Esta indisciplina es debida a que no me puedo resistir a dejar de contaros una pequeña anécdota que me ocurrió recientemente y que me huelo que también os haya podido pasar a algunos de vosotros.


Así también relajamos un poquito lo encorsetado de seguir una clasificación. Espero que me perdonéis por desahogarme un poco. 🙏 🙏


Aquí tenéis mi pequeña anécdota:

La materialización de mi sueño de desconectar unos días de la rutina y visitar a unos muy queridos amigos en Las Palmas de Gran Canaria con mi familia me llenaba de ilusión. Por diversos motivos no tenía mucha disponibilidad de fechas así que buscamos cinco días de miércoles noche, que salía un vuelo a muy buen precio a lunes por la mañana que se repetía la magnífica tarifa. 


La realidad era que ese precio era solo el esqueleto del precio del billete. Cuando empezabas a sumarle seguro de cancelación, elección de asiento y facturación de maletas el precio triplicaba el valor original. ¡Un claro engaño de este tipo de aerolíneas! 🤬🤬


Dado que no queríamos arriesgarnos a facturar equipaje para tan pocos días, ya que en un viaje a Irlanda vivimos la experiencia de que nos lo extraviaran y pasaron varios días hasta que nos lo devolvieron, decidimos llevar solo equipaje de mano.


Era un “pequeño inconveniente” sin importancia ya que se trataba de un viaje exprés donde además no hacía falta llevar ropa de abrigo que abultara. La media de temperatura en las islas durante todo el año ronda los 22º C ¡Ningún problema entonces! ¡Ya nos apañaríamos! 🌅! 🌅


No fuimos conscientes del reducidísimo tamaño permitido hasta que tuvimos al lado de la mochila todo lo que teníamos que guardar en ella. Recuerdo a mi marido, a mi hijo y a mí alternando la mirada, una y otra vez, del montón de enseres encima de la cama a la diminuta mochila y de la mochila al montón ¡Agónico! 😥😥😥


Quitamos todo lo “prescindible” y después de varias manos de “Tetris” conseguimos que entrara todo lo que habíamos salvado y apretándolas hasta la extenuación pudimos cerrarlas. Como dice mi hija “Tenían la densidad que un agujero negro”. 🕳️


Ya en el aeropuerto nos fuimos derechos, e impacientes, a pasar el control para llegar al embarque y ver qué nos deparaba el destino. En principio tres colas enormes. Decidimos no ponernos en ninguna y disimulando un poco iniciar una rueda de reconocimiento de los equipajes de los pasajeros y de lo que ocurría con ellos. ¡Me sentía “Dora exploradora”! 🕵🏻‍♀️🕵🏻‍♀️


En general no eran demasiado estrictos, pero detectamos que el chico de una de los mostradores pasaba menos la mano que los demás así que eludimos esa cola. Cómo otros pasajeros también se percataron de ello empezaron a cambiarse a las otras filas y esa quedó casi vacía. ¡Qué situación tan surrealista! Justo cuando nos quedaban 3 personas delante nos indicaron que pasáramos por la del chico exigente.


Con toda la parsimonia y la vergüenza del mundo les dije a mi marido y a mi hijo, entre dientes, que me siguieran. No hace falta que os diga la cara de “¿qué te ha dado ahora?” cuando vieron que me salía de la fila y me dirigía a los aseos. .🤦🏻‍♀️.🤦🏻‍♀️


👀👀 Estuvimos esperando un buen rato hasta que apenas había un par de personas para embarcar y dejaron operativo solo un mostrador, que por suerte no fue el del chico cumplidor. Ufffff… ¡Qué agonía! 


Procedí a introducir la mía en primer lugar y no pude saber si iba bien de alta y de ancha porque el abultado fondo tenía una prominente barriga que no permitía que entrara del todo. Intentando estrujarla con todas mis fuerzas para que entrara en el artilugio aquel, las mismas se me vinieron abajo cuando oí por detrás a mi marido decirme, para que lo oyeran los de las aerolíneas, “¿Lo ves? Ya te lo dije: ¡Entra perfectamente!”. Del ataque de risa me quedé tan floja que no era capaz de sacarla de allí ¡Casi tengo que embarcar con el artefacto incorporado! 😂😂😂


La suerte fue que llegamos en la “última llamada” y tenían prisa por salir así que, clara y abiertamente, hicieron la vista gorda y nos dejaron embarcar sin ni siquiera medir las otras dos mochilas ¡De momento prueba superada! ¡Menos mal! ¡Qué alivio! ¡A la vuelta ya veríamos!” 🤩🤩

 

Para no dejaros en ascuas os adelanto que a la vuelta nuestras maletas abultaban menos y pasaron sin ningún problema sobre todo porque volvíamos al frío y a la lluvia y traíamos más ropa puesta encima. 


Mi aprendizaje de la experiencia es que prefiero asumir el riesgo de que pierdan la maleta a venir solo con equipaje de cabina.


Espero que no me ocurra nada relevante digno de compartir con vosotros y poder seguir con los textos que nos corresponden. 😉


¡Hasta la semana que viene amig@s! 👋👋👋👋



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3 comentarios

  1. ¿Pero bueno? ¡Qué odisea! me he reído hasta reventar...y esa jugada del último segundo hacia los aseos es de película.... Yo creo que debemos buscar en internet qué tipo de bolso usaba Mary Poppins para evitar estas situaciones.....

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  2. Pues nada nena para la proxima tienes q llevar toda la ropa q puedas puesta, incluida la interior y asi dejas la mochila para zapatos jajaja.

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  3. Me parto contigo, lo que no te pase a tí... me acuerdo una vez que subíamos andando a tu casa y tuviste que hacer una parada de emergencia.
    "C"

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